Malala Yousafzai, por un mundo para las niñas

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Malala Yousafzai es un nombre que resuena en todo el planeta. Nacida el 12 de julio de 1997, en el Valle de Swat, Pakistán. Creció en una región marcada por el conflicto y el extremismo. Su tormentosa vida bajo el régimen talibán y su decidida lucha por el acceso a la educación la convirtieron en un símbolo internacional.

Testigo de la injusticia que vivían ella y todas las niñas de su comunidad, privadas de su derecho a la educación entre otras restricciones, la llevaron a levantar la voz y a iniciar un camino de activismo para lograr un mundo en que cada niña pueda aprender y liderar.

Su lucha hizo visible la dolorosa realidad de tantas y tantas niñas y mujeres privadas de sus derechos, incluida la educación. Por su trabajo, en 2013, recibió el Premio Simone de Beauvoir, en Francia, denominado “Libertad para las mujeres. El mismo año se le otorgó el Premio Nacional por la Igualdad y la No Discriminación, en México. 

Con solo 17 años, en 2014, Malala Yousafzai se convirtió en la mujer más joven en recibir el Premio Nobel de la Paz, «por su lucha contra la supresión de los niños y jóvenes y por el derecho de todas(os) las(os) niñas(os) a la educación gratuita y de calidad». En 2021, fue incluida por la BBC en la lista de las 100 Mujeres inspiradoras e influyentes, por estar centrada en los problemas y logros de las mujeres en la sociedad actual y en todo el mundo.

Malala Yousafzai es una poderosa evidencia de que todas tenemos una historia y una voz para contarla. Nos enseña que cuando esa voz se usa con autenticidad y claridad, puede transformar no solo nuestra vida, sino también la del mundo que nos rodea.

«Necesitamos animar a las niñas a que su voz importe».

Su pasión por la educación y los derechos de las niñas es evidente y contagiosa pues para impactar verdaderamente, debemos creer en lo que decimos y estar dispuestas a mostrar nuestras vulnerabilidades y experiencias personales.

Malala hizo de su propia historia, de sus conmovedores relatos, una eficiente herramienta para impulsar el empoderamiento de la mujer a través dela educación.

Ni su dura experiencia con los talibanes, ni el atentado del que fue víctima en 2012, mientras estaba en un autobús escolar, ni los disparos que recibió en su cabeza por oponerse a las restricciones que el régimen imponía a las mujeres mellaron su espíritu. Por el contrario, la convirtieron en un símbolo internacional.

«Las historias conectan a las personas a nivel emocional y las motivan a actuar».

Con su esencia activista y feminista, Malala Yousafzai sigue siendo hoy defensora de los derechos humanos; promueve valores esenciales como la igualdad de género, el empoderamiento femenino, la perseverancia y la justicia social. Persiste en su lucha por una educación de calidad que desafía las creencias y la discriminación de género, y que aumenta la capacidad de las niñas para elegir su propio futuro. Estas pueden así participar plenamente en la sociedad, la política y la economía. Las niñas y mujeres educadas transforman los roles de género y defienden sus propios derechos.   

Esta similitud entre la perseverancia de Malala Yousafzai en su lucha y los principios de fraternidad, igualdad, justicia y desarrollo personal promovidos por la Masonería Femenina da cuenta de estos valores y puede ser vista como un agente de transformación, inspirando a más personas a luchar contra las desigualdades de género y promoviendo principios de fraternidad y respeto mutuo para fortalecer las ideas que Malala Yousafzai inspira.

La Fundación Malala fue cofundada por Malala Yousafzai y su padre, Ziauddin Yousafzai, en 2013. Es una organización internacional sin fines de lucro que aboga por la educación de las niñas, especialmente en zonas de conflicto, y busca asegurar 12 años de educación gratuita, segura y de calidad para todas las niñas, lo que les permite convertirse en líderes seguras y empoderadas. 

Verónica Ariela Barría Jerez, Logia Pelomtuwe N°34 de Castro.
Departamento de Genero GLFCH.