
Este 26 de agosto conmemoramos el día de las y los profesores normalistas, quienes nos enseñaron que debíamos conocer el mundo para transformarlo, porque el conocimiento es la semilla de la libertad. Esta efeméride se celebra en esta fecha que coincide con la promulgación de la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria (Ley N°3.654) en 1920.
Durante casi trescientos años, desde la Conquista y a lo largo de la Colonia, gran parte de lo que debíamos ser, sentir, pensar y hacer fue decidido desde Europa. El idioma, las costumbres, las ciudades e incluso nuestras ideas de felicidad estuvieron subordinadas al poder de la Corona española. Sin embargo, los aires de independencia y revolución surgen desde el otro lado del océano. Las ideas de Libertad, Igualdad y Fraternidad, impulsadas por la Revolución Francesa de 1789, y la crisis de la monarquía española tras la invasión napoleónica de 1808, abrieron el camino para las independencias latinoamericanas.
Habiendo conseguido la independencia, era necesario conquistar también la emancipación cultural e intelectual. Para las nuevas repúblicas que heredaron desigualdad, pobreza y analfabetismo se volvió fundamental formar ciudadanas y ciudadanos capaces no sólo de leer palabras, sino de leer la realidad, comprenderla y transformarla. Es por eso que, en 1842, durante el gobierno de Manuel Bulnes y bajo la influencia de Domingo Faustino Sarmiento, nació la primera Escuela Normal de Preceptores de Chile, primera institución destinada sistemáticamente a formar profesores primarios. Desde allí se extendió una extraordinaria tradición de Escuelas Normales por todo el territorio.
Profesoras y profesores normalistas, formados originalmente desde los 14 años para llevar el conocimiento hasta los rincones más diversos de Chile. Maestros y maestras que no se limitaron a enseñar dentro de cuatro paredes. Fueron bibliotecarios, organizadores culturales, orientadores de familias, constructores de comunidades y verdaderos agentes de transformación social.
La expansión de las escuelas normales tuvo una consecuencia histórica fundamental: abrió un espacio profesional y social para miles de mujeres, en un contexto donde la participación femenina en la vida pública era extremadamente limitada. Las maestras normalistas como Amanda Labarca y Gabriela Mistral ayudaron a modificar y construir el lugar de las mujeres en la sociedad chilena.
En 1974, durante la dictadura militar, las Escuelas Normales fueron cerradas y la formación docente pasó progresivamente a las universidades, modificando profundamente el carácter de la profesión. La institución dejó de existir, pero su herencia no desaparecerá jamás, porque una parte fundamental de la construcción de Chile fue gracias al trabajo de las manos, la cabeza y el corazón de miles de profesoras y profesores normalistas que enseñaron las materias, pero fundamentalmente enseñaron con su ejemplo el compromiso, la entrega y el amor por la construcción de una sociedad que sea una casa de todos y todas. Nos enseñaron que una nación no puede ser verdaderamente libre si no aprende a conocerse a sí misma, para ser la mejor versión de sí, nos enseñaron la importancia de pensar por nosotras y nosotros mismos, para la construcción de nuestra nación.
Como mujeres masonas, podemos encontrar en las profesoras normalistas un poderoso ejemplo de asumir el compromiso de impulsar la emancipación a través del conocimiento. Ellas comprendieron que la educación permite abrir caminos para que todas las personas -y en particular las mujeres- puedan edificarse, decidir y participar en la definición de la sociedad y de la patria en formación. Su legado nos invita a asumir que la libertad se construye colectivamente, formándonos y siendo la mejor versión de nosotras mismas, poniendo lo que somos y nuestros conocimientos al servicio del bien común. Así como ellas entonces, hoy estamos llamadas a transformar nuestro entorno desde la conciencia, la solidaridad y la convicción de que una mujer que aprende y piensa por sí misma, puede ayudar a liberar muchas otras.
Paloma Griffero Pedemonte, Logia Themis N°46 de Viña del Mar.
Departamento de Género GLFCH.
*Foto Colección del Museo Gabriela Mistral SURDOC.


