Juana Azurduy: memoria, libertad y dignidad de América

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Cada 12 de julio se recuerda a Juana Azurduy, heroína de la independencia sudamericana y una de las figuras femeninas más significativas de la memoria emancipadora de América. La fecha recuerda su nacimiento, en el Alto Perú, actual Bolivia, en 1780.

Su vida y su historia fueron reconocidas oficialmente en Argentina, mediante la Ley 26.277, promulgada en 2007, que declaró este día como el Día de las Heroínas y Mártires de la Independencia de América, en conmemoración de su legado.

Juana Azurduy no fue una espectadora de su tiempo. Junto a Manuel Ascencio Padilla, su esposo y compañero de causa, se incorporó a las luchas contra el dominio español en el contexto de las guerras de independencia. Su liderazgo destacó por la organización de fuerzas populares, indígenas y campesinas, así como por su capacidad de mando en un escenario marcado por la desigualdad, la violencia colonial y la exclusión de las mujeres de los espacios públicos y militares.

Entre los datos que permiten dimensionar su importancia histórica, se recuerda que en 1816 fue nombrada Teniente Coronel por su valentía y actuación en combate; posteriormente, en 1825, Simón Bolívar reconoció su trayectoria y le otorgó el grado de Coronela. Mucho después de su muerte, ocurrida el 25 de mayo de 1862, su figura fue reivindicada nuevamente: en 2009 fue ascendida post mortem a Generala del Ejército argentino y reconocida como Mariscal de la República de Bolivia. Estas cifras no son solo fechas; son señales de una reparación histórica hacia una mujer que entregó su vida, su familia y sus bienes a la causa de la libertad americana.

Hoy, al recordar a Juana Azurduy, honramos a todas las mujeres que han abierto caminos de libertad, justicia y dignidad para nuestros pueblos.

Recordarla hoy implica mirar más allá de la épica militar. Juana Azurduy encarna la fuerza de las mujeres que, desde territorios muchas veces silenciados, defendieron la dignidad de sus pueblos y abrieron caminos para las generaciones futuras. Su memoria interpela el presente, porque aún resulta necesario visibilizar los aportes de las mujeres en la historia, en la política, en la cultura y en la construcción de sociedades más justas.

Desde la Masonería Femenina, la efeméride de Juana Azurduy nos convoca a sostener una mirada ética, fraterna y emancipadora. Su vida nos recuerda que la libertad no es una concesión, sino una obra permanente; que la igualdad exige memoria activa; y que toda mujer que se levanta por la justicia contribuye a edificar una humanidad más consciente, digna y luminosa.

Miriam San Martín Cariaga, Logia Belén de Sárraga N°53 de Concepción.
Departamento de Género GLFCH.

*Imagen creada con IA.