El periodismo chileno llega a una nueva conmemoración de su día en medio de un escenario marcado por la transformación digital, el avance de la inteligencia artificial y una creciente presión sobre la credibilidad de la información. A la velocidad de las plataformas y la disputa contra la desinformación se suman desafíos estructurales como la precarización laboral, la sostenibilidad de los medios independientes y la necesidad de resguardar estándares éticos en un entorno cada vez más automatizado.
Cada 11 de julio, Chile recuerda la fundación del Colegio de Periodistas en 1956, hito que dio origen al Día del Periodista. La fecha, sin embargo, no solo remite a una tradición gremial: hoy vuelve a instalar preguntas sobre el lugar que ocupa la prensa en la democracia y sobre las condiciones reales en que se ejerce el oficio. En 2025, la caída de Chile en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa reactivó el debate sobre agresiones a reporteros, concentración de medios, debilitamiento del periodismo de investigación y pérdida de confianza pública.
En este escenario, el periodismo se ejerce hoy en formatos diversos —prensa y digital, radio, televisión, pódcast, periodismo de datos, verificación de contenidos y coberturas en redes sociales—, pero con una misma exigencia de fondo: responder con rigor, independencia y responsabilidad pública a un entorno más veloz, más expuesto a la desinformación y más condicionado por la tecnología. En una fecha como esta, la conmemoración también invita a reafirmar ese compromiso. Desde una mirada afín a la Masonería Femenina, el ejercicio del periodismo se vincula con la búsqueda de la Verdad, la razón y el bien común.
Marie-Astrid Stock De La Cerda, Corresponsal Logia Cantera del Maipo N°43 de Buin.


