Simone de Beauvoir: Filósofa, escritora y ensayista

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El 9 de enero de 1908, en París, nace Simone de Beauvoir, filósofa, escritora y ensayista francesa. Recordarla en esta fecha es un ejercicio reflexivo para cuestionarnos y pensar…¿cuánto de lo que somos ha sido elegido y cuánto nos ha sido impuesto?

Formada en filosofía en la Sorbona, Simone destacó por su rigurosidad intelectual y su profundo pensamiento crítico, de esta manera logró desarrollar su obra, la cual atraviesa la filosofía, la literatura y el ensayo político-social. Vivió en un tiempo que ofrecía a las mujeres un destino bastante claro y estrecho. Ella se rebeló, eligió pensar, escribir y vivir desde la duda. Su trabajo no buscó tranquilizar conciencias, sino despertarlas.

En 1949, publica El segundo sexo, obra fundamental del pensamiento contemporáneo, en el que desarrolla la idea y el análisis acerca de la condición femenina, activa un pensamiento nutrido por la filosofía, la historia y -por cierto- su propia vida. Allí acuña una frase que hasta el día de hoy nos interpela con fuerza: “No se nace mujer, se llega a serlo.”

Con esta aparente sencilla frase, Beauvoir logra dejar en evidencia que la identidad femenina no responde a un hecho meramente natural ni tampoco a un mandato biológico, sino que corresponde a la más pura construcción histórica, social y cultural de nuestras existencias. El segundo sexo fue traducido a más de 30 idiomas y ha superado el millón de ejemplares vendidos, convirtiéndose en uno de los libros más influyentes del pensamiento del siglo XX y en un texto fundacional del feminismo moderno.

Sin duda, Simone de Beauvoir logró involucrar tanto su labor intelectual con un fuerte y real compromiso público: defendiendo los derechos civiles, la autonomía de las mujeres y la responsabilidad ética del pensamiento. Su obra nos exige una reflexión. Incómoda, necesaria y movilizadora: si somos producto de una construcción, entonces también somos nosotras responsables de transformarla.

Detengámonos a reflexionar sobre los roles y estereotipos que aceptamos sin cuestionar, sobre las tradiciones socio culturales que heredamos sin examinarlas y sobre las libertades que aún esperan ser conquistadas (y, por cierto, no dar espacio a los retrocesos). Es preguntarnos, con honestidad, cuántas veces hemos confundido costumbre con verdad y obediencia con virtud. Ese es precisamente, el corazón de la duda y la reflexión a la que nos invita Simone.

¡Dudas… que nunca falten las dudas! Porque en ellas habita la libertad del pensamiento y el ejercicio consciente de la razón. Dudar es encender la luz interior, es negarse a la obediencia ciega y optar por la construcción ética de una misma. Desde la mirada de la masonería femenina, la duda no es fragilidad, sino método: es la herramienta que nos permite pulir nuestra piedra, cuestionar los dogmas heredados y comprometernos activamente con la emancipación de las mujeres y de la humanidad toda. Que la reflexión sea siempre nuestro acto de rebeldía y la libertad, nuestro horizonte común, en la incesante búsqueda de una sociedad más justa, más consciente y verdaderamente libre.

Escrito por Departamento de Género GLFCH.