
Desde 1973 y tras ser establecido por la Asamblea General de Naciones Unidas, cada 5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente que tiene el propósito de sensibilizar a la Humanidad sobre la urgencia de proteger el planeta y de enfrentar la llamada triple crisis ambiental: el cambio climático, la pérdida de la diversidad y la contaminación.
La celebración se instauró tras el primer encuentro internacional dedicado a los problemas ambientales, la Conferencia de Estocolmo sobre el Medio Humano.
¿Qué entendemos por Medio Ambiente?
Es el conjunto de elementos naturales —aire, agua, suelo, flora y fauna— y las relaciones que los seres vivos sostenemos con ellos. No es un escenario externo: es nuestra casa común, y de su equilibrio depende toda forma de vida.
Recomendaciones
Qué hacer: reducir, reutilizar y reciclar; ahorrar agua y energía en el hogar; preferir el transporte público, la bicicleta o caminar; plantar árboles y cuidar áreas verdes; informarse y educar a otros sobre el respeto a la naturaleza.
Qué evitar: los plásticos de un solo uso, el desperdicio de agua, alimentos y energía eléctrica, y la indiferencia ante prácticas que dañen los ecosistemas.
Nuestros valores masónicos y el cuidado del planeta
Bajo nuestra comprensión, la tarea de toda persona es desarrollar aquellos aspectos que aún requieren formación para actuar con mayor justicia, fraternidad y conciencia. Este trabajo no se agota en el ámbito individual; se proyecta hacia la familia, la sociedad y la naturaleza toda.
Respetar el planeta Tierra es honrar la creación; degradarlo es contradecir nuestros principios. La Cadena de Unión que nos une entre masonas y masones se extiende también a cada ser vivo que comparte este templo natural. Los tres pilares —Sabiduría, Fuerza y Unión— nos enseñan que sin Sabiduría no comprenderemos el daño que causamos, sin Fuerza no tendremos la voluntad de corregirlo, y sin Unión no podremos obtener el impacto necesario para auspiciar lo que merece ser cuidado.
Cuidar el Medio Ambiente es, entonces, una expresión concreta de nuestra divisa: Libertad para elegir hábitos responsables, Igualdad para que las próximas generaciones reciban un planeta digno, y Fraternidad, porque la tierra nos pertenece a todos y a la vez a nadie.
Ese compromiso fraterno ya se traduce en acción concreta. La Gran Logia Femenina de Chile desde el año 2024 impulsa una campaña de restauración de un bosque nativo, a la que se han sumado la Gran Logia Mixta de Chile, la Asociación de Mujeres Laicas y la Fraternidad Juvenil Alfa Pi Épsilon. La campaña fue lanzada bajo el lema «Adopta un árbol, siembra vida» y ha logrado hasta hoy plantar más de 3000 nuevos árboles nativos. Actualmente la Masonería revitaliza y reafirma su compromiso con un nuevo lema «Un árbol hoy, un bosque mañana» para continuar plantando especies autóctonas en la Reserva Nacional Villarrica, ubicada en la Región de La Araucanía. Una invitación abierta a todos quienes quieran dejar un legado para las generaciones futuras regalando un árbol en nombre de alguien más. Conocer más y participar aquí.
María Daniela Álvarez Anich, Logia Generación Fraternal N°41 de Santiago.
Departamento de Sustentabilidad y Medio Ambiente GLFCH.


