Amanda Labarca: la maestra que encendió el despertar feminista chileno

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Amanda Crispina del Carmen Pinto Sepúlveda, más conocida como Amanda Labarca fue una destacada profesora, escritora, feminista, embajadora y política chilena. Su obra se orientó principalmente a la mejora de la situación de la mujer latinoamericana y al sufragio femenino en Chile.

Adelantada a su tiempo, en 1903 ingresó al Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile y dos años más tarde obtuvo el título de profesora de Estado de Castellano. en su carrera, dirigió escuelas y liceos y perfeccionó sus conocimientos en la Universidad de Columbia, Estados Unidos y en La Sorbona, en París. Esas experiencias le permitieron encontrarse con avanzadas ideas sobre educación y feminismo.

Volvió a Chile en 1915 con la determinación de promover el perfeccionamiento cultural de la mujer a través de charlas y conferencias para ubicarlas decididamente en las problemáticas contemporáneas. Si hasta entonces las mujeres se agrupaban en torno a obras de beneficencia como la Cruz Rojas o la Fundación Gotas de Leche, Amanda Labarca creó el Círculo de Lectura, que tuvo un rol clave en el surgimiento del movimiento feminista chileno.

Rompiendo esquemas, Amanda labarca consiguió lo que ninguna mujer en Latinoamérica; hacer clases en una universidad. A sus 36 años fue nombrada profesora  extraordinaria de Sicología de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Educación de la Universidad de Chile. En paralelo, abogó activamente por los derechos políticos y civiles de las mujeres, como el sufragio femenino y la posibilidad de administrar sus propios bienes.

La historia de una pionera
Nacida en el seno de una familia de la incipiente clase media chilena, en 1886, fue bautizada como Amanda Pinto Sepúlveda, hija de Onofre Pinto Pérez de Arce, abogado y comerciante, y Sabina Sepúlveda.

Su inteligencia y tenacidad hicieron que recibiera el grado de Bachiller en Humanidades cuando tenía solo 15 años tras estudiar en una escuela primaria y en el Liceo Recoleta. Sus exàmenes debió rendirlos en el Instituo Nacional que era el establecimiento encargado de entregar el título a las mujeres que lo solicitaran y cumplieran los requisitos académicos.

Trabajando ya como profesora en el Santiago College conoció al escritor Guillermo Labarca Hutberson, que se convirtió en su marido y de quien decidió adoptar el apellido que la hizo conocida. Juntos ingresaron al Instituto Pedagógico para convertirse en profesores. Ella de Castellano y él, de Historia y Geografía.

Trabajó como profesora primaria en el Santiago College, donde además se desempeñó como secretaria asistente de la dirección. Durante esta época conoció al escritor Guillermo Labarca Hubertson (1879-1954), quien posteriormente fue su marido. Juntos ingresaron al Instituto Pedagógico, ella para estudiar Castellano y él Historia y Geografía. 

Su primera obra literaria se publicó en 1907 con el título “Impresiones de Juventud”, un estudio de la llamada “generación de 1898” que agrupó a escritores, ensayistas y poetas españoles.

Su paso por Estados Unidos y Francia fortalecieron su convicción de que las mujeres podían y debìan acceder a todos los niveles educativos así como participar activamente en política.

“En tierras extrañas” (1914), su primera novela, le permitió expresar a través de la ficción sus ideas sobre las diferencias educacionales entre Chile y Estados Unidos. El mismo año, publicó “Actividades femeninas en Estados Unidos”,un texto de carácter político en el que manifestó sus ideas sobre el feminismo norteamericano y la necesidad de que las mujeres chilenas se insertaran en la política nacional.

Durante toda su vida, Amanda Labarca abogó por la transformación de la docencia y la enseñanza en herramientas indispensables para el cambio social y lo dejó de manifiesto en cada producción literaria. 

Su decisión de impulsar la participación de las mujeres en todos los planos de la actividad nacional se tradujo en la creación de espacios exclusivamente femeninos a los que atrajo a mujeres de la élite y de la clase media con intereses intelectuales y políticos similares. Del Círculo de Lectura Femenino, un centro de educación para el desarrollo y la formación de la mujer chilena en todas las capas sociales, surgieron luego el Círculo Femenino de Estudios y el Consejo Nacional de Mujeres.

Desde el corazón de esas organizaciones, contribuyó a la formulación de un proyecto de ley que derivó en el decreto Ley N°1.328 que en 1925, reconoció los primeros derechos civiles de la mujer y abolió algunas de las incapacidades legales que mantenía a las mujeres en calidad de menores de edad.

Pocos años después, participó activamente en el Comité Nacional Pro Derechos Civiles de la Mujer, organismo que consiguió al año siguiente la aprobación de la Ley N°5.357. Esta ley le otorgó a la mujer el derecho a elegir y ser elegida en los comicios municipales. 

Pero Amanda Labarca quería más. En 1945 fue elegida presidenta de la Federación Chilena de Instituciones Femeninas (Fechif). Esta organización pretendía obtener el derecho a voto de las mujeres en las elecciones parlamentarias y presidenciales, y promover la revisión de las leyes para que tuvieran en plenitud sus derechos como integrantes de una nación civilizada. El 8 de enero de 1949, durante el gobierno de Gabriel González Videla, la actividad y las ideas de Amanda Labarca vieron sus frutos al promulgarse la ley que permitió a las mujeres elegir y ser elegidas como parlamentarias y presidentas.

Su cara política
Sus convicciones la llevaron desde su juventud a ser parte del Partido Radical al que también perteneció su marido. Desde esa trinchera también impulsó la defensa de los derechos civiles de las mujeres a través de la Asamblea Radical de Mujeres. Se convirtió así en una de las principales promotoras del voto femenino…

Amanda Labarca seguía queriendo más. Defendió como derechos propios de la mujer el divorcio, el control de la natalidad y la ampliación del campo laboral femenino. Presentó proyectos de ley y no dudó en sumarse a proyectos políticos afines a sus ideas.

Durante los primeros años de la dictadura de Carlos Ibañez del Campo debió replegarse y suspender sus actividades. Reapareció con más ímpetu aún en 1931, cuando fue nombrada jefa de la Dirección General de Educación del Ministerio de Educación. Y no paró: creó las famosas Escuelas de Temporada de la Universidad de Chile; publicó “Historia de la enseñanza en Chile”; fue representante del gobierno del Presidente Pedro Aguirre Cerda ante las Naciones Unidas y fue jefa de la Comisión de Estatus de la Mujer. 

Fue Miembro Académico de la Facultad de Filosofía y Educación de la Universidad de Chile y de la Academia de Ciencias Políticas, Sociales y Morales del Instituto de Chile.

La educación y las mujeres fueron el centro de su obra y sus últimos años los dedicó a escribir sobre ellos en revistas y periódicos y a transmitir su influencia en sus famosas tertulias.

Su legado
Amanda Labarca defendió a ultranza sus ideales progresistas, democráticos y laicos, enfocados siempre en la reivindicación de los derechos civiles de la mujer lo que la convirtió en una de las primeras líderes feministas chilenas. 

Su más grande legado fue luchar para que se reconociera la plena igualdad de los derechos ciudadanos y políticos de la mujer en Chile.

Amanda Labarca Hubertson falleció en Santiago el día 2 de enero de 1975, a la edad de 88 años.

Por Paola Maureira, Logia Quiyalla Quich´ata N°45 de Arica.