
Celebrando la magia, la tradición y el rol fundamental de la mujer
Cada primer sábado de septiembre, Chile se viste de fiesta para celebrar el Día Nacional del Circo Chileno, una jornada para honrar una de las artes escénicas más queridas y con mayor arraigo en nuestra cultura popular. Esta conmemoración es una oportunidad para aplaudir la destreza, la risa y la emoción que las familias circenses han entregado a generaciones.
¿Por qué se conmemora la efeméride?
La celebración del Día Nacional del Circo Chileno fue un anhelo por el que la comunidad circense tradicional trabajó durante años. Este esfuerzo se vio recompensado en 2017 -durante el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet- cuando se reconocieron oficialmente las artes circenses y se declaró por ley que el primer sábado de septiembre de cada año se celebraría su día. La historia del circo en nuestro país se remonta a 1885, año en que se fundó el primer circo chileno.
El aporte de la mujer al circo: poniendo en valor su historia
Históricamente, el rol de la mujer en el circo ha sido fundamental, aunque no siempre visible. Proyectos de investigación como «Mujeres en el Circo» buscan precisamente rescatar y relevar el papel de las mujeres en el circo de tradición familiar, aplicando una perspectiva histórica y de género.
La celebración del Día del Circo Chileno resuena profundamente con los valores que promovemos en la Masonería Femenina:
Superación y Perfeccionamiento: la vida del artista de circo es un camino de disciplina, estudio y perfeccionamiento constante.
Libertad: el arte circense es una expresión de libertad creativa y del espíritu humano que busca superar sus propios límites.
Igualdad: en el circo, cada rol es esencial para el éxito del espectáculo. Desde el payaso hasta el acróbata, desde el técnico hasta la gestora, el aporte de cada individuo es valorado. Reconocer el rol histórico de la mujer en el circo es un acto de justicia que se alinea con nuestra búsqueda de una sociedad más equitativa.
Fraternidad: el circo es, en esencia, una gran familia. La confianza, el apoyo mutuo y el trabajo en equipo son indispensables para que la función pueda realizarse.
Escrito por Marta Magaly Villaseca Díaz, Logia Armonía N°14 de Viña del Mar.


