Stella Adriana Díaz Varín, «la Colorina»

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Apodada como «la Colorina», esta poetisa chilena nació el 11 de agosto de 1926 en La Serena. Su intensa vida, con un profundo anhelo de libertad y búsqueda de su propia verdad, la convirtió en una poderosa figura literaria; usó su voz y sus versos como herramientas de protesta y de afirmación de sí misma. Su poesía exploró los límites del poder, la espiritualidad sin dogmas, el dolor del ser humano, la dignidad personal y el lenguaje como forma de resistencia y revelación.

Aunque Stella enfrentó la censura, la invisibilidad, los prejuicios sociales y la precariedad en un Chile donde el patriarcado era la norma, en 1947 colaboró con medios de la época como «El Siglo» y «La Hora». Logró también insertarse en los círculos intelectuales del país, formando parte de la llamada Generación del 50, cultivando lazos con escritores como Pablo Neruda, Nicanor Parra, Enrique Lihn, Jorge Teillier, Alejandro Jodorowsky, entre otros.

Entre sus obras destacan: «Razón de mi ser» (1949), «Sinfonía del hombre fósil» (1953), «Tiempo, medida imaginaria» (1959), «La arenera» (1987) y «Los dones previsibles» (1992), obra que la llevó a ser reconocida con el Premio Pedro de Oña en 1986 y el Premio Mejores Obras Literarias Publicadas del Consejo Nacional del Libro y la Lectura en 1993. Aquejada de un cáncer de mama, murió en Santiago el 13 de junio de 2006, a los 79 años.

Desde la Masonería Femenina celebramos a Stella, mujer que encarna los principios de libertad, verdad y perfeccionamiento interior. Su vida fue un viaje iniciático hacia la autenticidad, como el que cada masona emprende: solitario, profundo y valiente. En su poema «La Palabra», nos recuerda que solo al buscar en lo más hondo de nosotras esa voz olvidada, esa palabra esencial, podemos dar sentido a la existencia y encontrar la luz que nace de la sombra.

La Palabra (fragmento)

«Una sola será mi lucha
Y mi triunfo.
Encontrar la palabra escondida
aquella vez de nuestro pacto secreto
a pocos días de terminar la infancia.
Debes recordar
dónde la guardaste
Debiste pronunciarla siquiera una vez…
Ya la habría encontrado
Pero tienes razón ese era el pacto».

Escrito por Paola Pérez Vilches, Departamento de Género GLFCH.