San Lorenzo y los mineros: una tradición que une fe, historia y trabajo

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La minería es sin duda uno de los oficios más relevantes en la historia de Chile desde antes incluso de nuestra Independencia. Fue la riqueza minera de nuestra tierra la que atrajo a los conquistadores españoles y de ella dio fe Alonso de Ercilla en “La Araucana”.

«En el pueblo de Penco más vecino, que a la sazón en Chile florecía, fértil de ricas minas de oro fino, el capitán Valdivia residía…»

Cada 10 de agosto se rinde homenaje a los mineros a través de la figura de San Lorenzo, un personaje que une el pasado y el presente. Lorenzo fue un religioso martirizado en el año 258 d.C. por negarse a revelar el lugar donde se resguardaban los tesoros de la Iglesia. Sus verdugos lo sometieron al fuego, pero no lograron obtener el secreto. Durante la Edad Media, la Iglesia Católica lo canonizó, dando origen a la tradición de venerarlo como Patrono de los Mineros, costumbre que llegó a Chile, aunque no existe un registro preciso de la fecha en que fue adoptada.

En 1985 se decretó el 10 de agosto como Día Nacional del Minero y siete años después se decretó agosto como el Mes de la Minería. Pero mucho antes de eso, los mineros ya lo celebraban. Datos históricos dan cuenta de que en el siglo XIX, muchos devotos -mineros y sus familias- acudían a la iglesia en Tarapacá para rendir homenaje a San Lorenzo.

Desde la década de 1920, en la minería del cobre los trabajadores pedían “día libre” para celebrar. En El Teniente, en 1927, se inauguró un Monumento al Minero instalado en la localidad de Sewell inspirado en el trabajador Abraham Quintana, quien posó como modelo y murió al año siguiente tras caer por un pique. Su nombre fue pasando al olvido y muchas generaciones de mineros han asumido su estatua como San Lorenzo vestido de minero.

Sandra Arrese, Corresponsal Logia Venus Geométrica N°52 del Litoral Central.