
La publicación de “El origen de las especies” (1859), por Charles Darwin marcó un hito no solo en la biología, sino también en el pensamiento filosófico y científico de la época. El título original de la obra era “El origen de las especies por medio de la selección natural”.
A los 22 años, Darwin era un naturalista que cuestionaba la visión antropocéntrica del mundo y la idea de que los seres humanos eran la culminación de un proceso de creación divina. En lugar de eso, propuso que los seres humanos comparten un ancestro común con otras especies, lo que llevó a un cambio en la percepción de la relación entre el ser humano y la naturaleza y -lo más importante- sigue siendo un pilar fundamental en la comprensión de la vida en la tierra. Su legado perdura en la forma en la que entendemos nuestro lugar en mundo y continúa inspirando a generaciones a cuestionar, aprender y crecer en su comprensión del mundo.
Darwin publicó su teoría de la evolución, a través del mecanismo de la selección natural, desafiando las creencias predominantes de su época sobre la creación y la inmutabilidad de las especies. Su enfoque se basó en meticulosas observaciones realizadas durante su viaje en el HMS Beagle, donde estudió las diversas formas de vida en diferentes entornos, especialmente en las Islas Galápagos. En síntesis, señala que las especies no son entidades fijas, sino que están en constante cambio y adaptación. La selección natural, según Darwin, es el proceso mediante el cual los individuos con características más favorables para su entorno tienen mayores probabilidades de sobrevivir y de reproducirse. Con el tiempo estas características ventajosas se transmiten a las generaciones futuras lo que lleva a su evolución.
A pesar de la resistencia inicial que le tocó enfrentar por parte del mundo científico y religioso que defendía el creacionismo, ”El origen de las especies” fundó las bases para la biología moderna. La teoría de la evolución ha sido respaldada por mucha evidencia científica a lo largo de los años desde su publicación, incluyendo muchos descubrimientos.
La Masonería, con su énfasis en la búsqueda del conocimiento y la verdad, se alinea con la teoría de Darwin hacia la ciencia porque representó un avance significativo en la comprensión del mundo natural y provocó un intenso diálogo en la sociedad sobre la religión, la moralidad y la naturaleza del ser humano. Diálogo esencial que invita a los individuos a cuestionar y a reflexionar sobre sus creencias, promoviendo así un crecimiento personal y colectivo, apuntando a un mundo mejor.
En conclusión, la publicación de “El origen de las especies” de Darwin no solo transformó la biología, sino que también impulsó y favoreció la búsqueda del conocimiento, la libertad de pensamiento y la promoción de la igualdad. Hasta hoy, nos invita a la reflexión, a cuestionarnos y al diálogo, elementos fundamentales en la práctica masónica.
Escrito por Ingrid Fontalba, Corresponsal Logia Estrella del Sur N°10 de Concepción.


