El 25 de noviembre es un día que nos recuerda lo que no hay que olvidar, el Día Internacional para la eliminación contra las mujeres y las niñas.
El asesinato de tres mujeres se transformó en emblema de resistencia a la tiranía y la lucha por la igualdad. Se conmemora la reivindicación y visibilización de la violencia hacia las mujeres en todo ámbito.
El 25 de noviembre de 1960, las hermanas Patria, María Teresa y Minerva Mirabal fueron asesinadas en República Dominicana, bajo la dictadura de Rafael Trujillo. Su único crimen fue haber luchado por sus derechos y libertad. Existió una cuarta hermana, Bélgica Adela, que falleció en 2004, quien levantó un museo en honor a sus hermanas, en Salcedo (República Dominicana) que recuerda a “Las Mariposas”, nombre con el que, inicialmente, una de ellas era conocida por su trabajo en contra del régimen dictatorial.
La conmemoración de esta fecha se estableció en 1981, durante el primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, fue proclamada oficialmente por la ONU en el año 1993 y en 1999 es proclamado como el Día internacional de la eliminación de la violencia hacia la mujer y las niñas.
La violencia en contra de las mujeres y las niñas se define como “todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”. (ONU Mujeres).
La eliminación de la violencia en contra de las mujeres y las niñas se convierte en la actualidad en una lucha incesante. Estimaciones mundiales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que alrededor de 1 de cada 3 mujeres en el mundo ha sufrido violencia física y/o sexual de pareja. La violencia sexual en la pareja ingresa como categoría en VIF (Violencia intra familiar) corresponde al 0,51%. Tambien existe violencia en parejas lesbianas y bisexuales y violencia sexual por terceros en algún momento de su vida. Tan solo un 40% de las mujeres busca algún tipo de ayuda después de experimentar violencia. En Chile, el año 2024 se registraron 44 femicidios y en el primer semestre del 2025, 20 femicidios. Estos datos demuestran que la supervivencia vital está en juego.
La violencia hacia la mujer está normalizada en la sociedad lo que implica que muchas de sus manifestaciones no se reconozcan. Hay quienes creen que se trata de una “violencia menor” y el nivel de tolerancia frente a la misma es mucho más alto que frente a otros tipos de violencia.
La sociedad en su conjunto tiene que avanzar hacia la erradicación de la violencia hacia la mujer, por medio de políticas estatales y legales; educación y prevención, mejoras en las condiciones laborales y económicas, y protección y apoyo a las víctimas de violencia.
Tomar conciencia dónde se origina la violencia y cómo se transmite cultural y socialmente nos invita a la reflexión y a la acción, para que las próximas generaciones de mujeres y niñas puedan caminar en paz en medio de la sociedad.
Como mujeres masonas, nos encontramos en la búsqueda de un mundo más libre y justo, en el que la igualdad y la fraternidad sean los principales valores que sustentan las relaciones humanas. Avanzar hacia la plena libertad de las mujeres, libertad de pensamiento, libertad de acción y de trascendencia nos lleva a contemplar la eliminación definitiva de todo tipo de violencia que coarte, en especial hoy, a las mujeres y niñas.
Escrito por Violeta Limardo Román. Departamento de Género GLFCH.


