GLFCH Participa en Rogativa Solsticial por los Pueblos Originarios

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Con asistentes principalmente de integrantes de la Gran Logia de Chile y de la Gran Logia Femenina de Chile, encabezados por los respectivos Grandes Maestros Sebastián Jans Pérez y Adriana Aninat Condon, el pasado lunes 21 de junio se realizó una rogativa solsticial por el nuevo ciclo de vida de los pueblos originarios.

La actividad fue organizada por la Corporación Cultural Justicia y Libertad, ligada a la Logia del mismo nombre de la GLCH, iniciándose con un ruego en vivo del Chachay Carlos Huencho y familiares de la comunidad Valentín Marín, en Rañintuleufu, en las afueras de Nueva Imperial en la Región de la Araucanía. La rogativa la realizaron en torno al rehue, al aire libre y bajo la lluvia que cayó la noche del 21 de junio en esa zona.

Luego, masones y masonas encabezados por los Grandes Maestros, dirigentes sociales, dirigentes de ollas comunes, representantes mapuches y de otras naciones originarias realizaron ruegos siguiendo los cuatro puntos cardinales que representan el universo en la cosmogonía mapuche. 

Una relación del ser humano con la naturaleza más armoniosa, mayor cuidado del medioambiente, un proceso constituyente donde haya diálogo y que permita un país con mayor igualdad y respeto a los derechos de las naciones originarias y de los refugiados destacaron entre los ruegos de quienes hicieron uso de la palabra.

La ceremonia de celebración del We Tripantü concluyó con los ruegos personales de los casi 350 asistentes a la actividad.

Revisa las palabras de la Gran Maestra de la GLFCH Adriana Aninat en la ceremonia del We Tripantü:

Rogativa Lafkenmapu (al poniente) Adriana Aninat, Gran Maestra GLFCH
“Por la dualidad de la vida, luces y sombras, por la alegría y la tristeza”

Para la Masonería las Fiestas Solsticiales son momento de profunda enseñanza iniciática. Igual que la naturaleza y que los pueblos originarios, en este Solsticio iniciamos un viaje de recogimiento interior, trabajamos para expandir nuestras conciencias avanzando en el misterio de la existencia. Los Solsticios nos recuerdan el Sistema Solar y el Universo, y cómo la vida y la muerte se suceden armónicamente en un ir y venir que no se detiene, regenerándose una y otra vez.

Nuestra reflexión esta noche es por la dualidad de la vida: las luces y las sombras, el blanco y el negro, el día y la noche, el hombre y la mujer, la tristeza y la alegría… partes de un mismo todo que nos permite entender que la vida transita por opuestos que finalmente son complementarios.  Necesitamos conocer el caos para entender la serena quietud. 

El simbólico piso de mosaico de nuestro templo físico y de nuestro templo espiritual nos mantiene alertas a la reflexión interna y social, especialmente en este momento de profunda vivencia republicana en que Chile se dará una nueva Constitución, una oportunidad única para construir un país diverso donde todos y todas tengamos cabida, tal como lo hace la naturaleza: todos somos necesarios para esta existencia divina.