Día Internacional de la Música

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Los seres humanos convivimos con la música en todo momento. Es un arte que nos hace disfrutar momentos de placer y nos permite compartir emociones en canciones o conciertos. La música es nuestra máquina del tiempo, nos lleva al pasado o nos transporta al futuro en un par de acordes emitidos en una fracción de tiempo.

La música o expresión musical nace junto con nuestra especie y va evolucionando de modo paralelo. Así, se puede afirmar que la música es anterior al lenguaje verbal. Todo esto basado en los hallazgos arqueológicos de flautas construidas con hueso de ave, cuya antigüedad se estima de 6.000 a 8.000 años, incluyendo otros instrumentos que podrían preceder al Homo Sapiens.

Existen diversas teorías sobre esta coexistencia entre música y evolución. Algunas de éstas se dieron porque al estudiar la respuesta del cerebro a la música, las áreas claves que se ven involucradas son las del control y la ejecución de movimientos. Una de las hipótesis postula que esta es la razón por la que se desarrolló la música: para ayudarnos a todos a movernos juntos. Y la razón de este beneficio evolutivo sería porque cuando la gente se mueve al unísono, tiende a actuar de forma más altruista y a estar más unida. Si aceptamos esta teoría como cierta, podemos inferir la importancia de la música al interior de nuestras Logias.

Nuestra relación con la música nace en la cuna e incluso en la  gestación. Los bebés, en los primeros meses de vida, tienen la capacidad de responder a melodías antes que a la comunicación verbal. Los sonidos musicales suaves los relajan. Se sabe, por ejemplo, que niños y niñas prematuros, que no pueden dormir, son beneficiados por los latidos de la madre o sonidos que los imitan.

La música está considerada entre los elementos que causan más placer en la vida. Libera dopamina en el cerebro como también lo hacen la comida, el sexo y las drogas.

Desde los orígenes de la humanidad, las personas cantan y bailan juntas en todas las culturas. Sabemos que lo hacemos hoy y lo seguiremos haciendo en el futuro. Podemos imaginar que lo hacían también nuestros ancestros, alrededor del fuego, hace miles de años. Podrá cambiar el ritmo, la modalidad, la sociedad, pero, el efecto es el mismo, liberación de dopamina que es la hormona del placer.

Existe una relación entre la música y el lenguaje, ya que, ambas funciones son elaboradas con ambos hemisferios cerebrales, pero el procesamiento en sí, aún no está claro. Es innegable que la música y la palabra comparten algunas formas de organización y expresión. Estos dos medios de comunicación tienen en común el ritmo, la entonación, la dinámica y la agógica, que se encuentran tanto en el discurso oral como en el discurso musical. Los dos necesitan de estos elementos para mantener el interés en el oyente o receptor, que unen y matizan lo que se desea transmitir. Al hablar, nos expresamos de diferentes maneras, dependiendo de lo que queremos comunicar. En música ocurre exactamente lo mismo. La música, así como el lenguaje escrito, tiene sus pausas, sus acentuaciones y sus cadencias. También pueden compartir la forma. 

A lo largo de los años la música ha sido considerada como un lenguaje universal, pero esta concepción ha cambiado. Actualmente el concepto más aceptado es el de fenómeno universal, ya que forma parte de la cultura de todos los pueblos. Como lenguaje queda limitado a ciertas culturas.

Cuando la música está bien estructurada, al igual que cualquier actividad humana, nos provoca calma. Nos conecta con la reflexión, agudiza la percepción de la naturaleza, mejora nuestra respiración, etc. Todas estas virtudes provocan en nuestro Ser un cambio en la conducta que nos hace crecer y mejorar como personas.

No hay nada más humano que las emociones, pero, la capacidad de controlarlas a veces se pierde; es en ese instante cuando el ritmo, la melodía y la armonía cuando se entrelazan con magistral creatividad, pueden aportar al equilibrio emocional y afectivo.

Para quienes somos amantes de la música, ésta pasa a ser una parte importante en nuestra vida. Es la compañera de viaje, la que nos invita al descanso o simplemente la que nos acompaña en nuestro diario quehacer. Entonces es válido preguntarnos: ¿La música influye en una persona?, la respuesta es sí, ya que, se muestra como un reflejo de nosotros, nos permite expresar lo que sentimos y pensamos. Desde esta perspectiva se puede decir que la música más que influir en una persona, la muestra tal y como es.

Por Patricia Torres Tapia
Corresponsal Logia Luz de Oriente N° 32, ciudad de Quilpué.