Wangari Maathai: la mujer del Cinturón Verde

0
429

«No puedes proteger el medio ambiente a menos que empoderes a las personas, les informes y les ayudes a comprender que estos recursos son suyos y que deben protegerlos».

Wangari Maathai nació en Kenia, el 1 de abril de 1940. Fue una destacada activista ambiental, política y defensora de los derechos humanos. Su vida estuvo marcada por la convicción de que la justicia social, la equidad de género y el cuidado del medio ambiente están profundamente conectados.

En 1977, fundó el Movimiento Cinturón Verde (Green Belt Movement), una iniciativa que impulsó la plantación de millones de árboles en África para combatir la deforestación, restaurar fuentes de agua y mejorar las condiciones de vida de las comunidades rurales, especialmente de las mujeres. Este movimiento no solo tuvo un impacto ecológico, sino también social, ya que empoderó a miles de mujeres al brindarles autonomía económica y participación en sus territorios. En la práctica, significó que muchas mujeres rurales, que enfrentaban en ese tiempo  pobreza, acceso limitado a recursos y escasa participación en la toma de decisiones, pudieran generar ingresos mediante la plantación de árboles, fortalecer sus comunidades y convertirse en agentes activas de cambio en un contexto donde tradicionalmente habían sido marginadas.

Entre sus principales logros destacan:

1- Primera mujer africana en recibir el Premio Nobel de la Paz (2004)

2- Defensa incansable de la democracia, los derechos humanos y la justicia ambiental. 

3- Promoción del liderazgo femenino en espacios tradicionalmente masculinizados. 

4- Inspiración global en la lucha contra el cambio climático desde una mirada comunitaria. 

Wangari Maathai enfrentó persecución, violencia y encarcelamientos por alzar la voz contra gobiernos autoritarios y proyectos que destruyen el medio ambiente. Su lucha también visibilizó una mirada interseccional, al comprender cómo se entrecruzan distintas formas de desigualdad —como el género, la pobreza y el acceso a los recursos naturales— afectando de manera diferenciada a las mujeres. Sin embargo, su persistencia la convirtió en un símbolo de resistencia pacífica y transformación social.  

Al igual que Maathai, muchas mujeres hoy continúan liderando luchas por el territorio, la justicia social y el bienestar colectivo, muchas veces en contextos adversos, para lograr avanzar hacia una sociedad donde las mujeres puedan ejercer su liderazgo sin barreras, con igualdad de oportunidades y reconocimiento pleno de sus aportes.

Nuestra Obediencia -con la creación del Departamento de Medio Ambiente y Departamento de Género- asume desafíos para avanzar en disminuir las brechas de género en participación política y toma de decisiones de las mujeres, en las desigualdades económicas y laborales, en las violencias estructurales y simbólicas que limitan el pleno ejercicio de derechos y en la subrepresentación en áreas clave como la ciencia, el medio ambiente y la innovación. 

La historia de Wangari Maathai nos invita a reflexionar sobre el papel de las mujeres masonas en la construcción de sociedades más justas, sostenibles e inclusivas. Su legado evidencia que el liderazgo femenino no sólo transforma comunidades, sino que también redefine las formas de hacer política y desarrollo. 

Paola Ramírez Muñoz, Logia Amancay N°50 de Valdivia.
Departamento de Género GLFCH
.