Gabriela Mistral en la Casa Masónica Femenina

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Gabriela Mistral

En una ceremonia cargada de simbolismo y fraternidad y en el marco de la conmemoración de los 80 años del Premio Nobel otorgado a Gabriela Mistral la Corporación Letras Laicas donó a la Gran Logia Femenina de Chile (GLFCH) un busto de la poetisa.

El acto se desarrolló en la sala museo de la Casa Masónica de Tegualda 1881 y contó con la participación de la Gran Maestra de la Gran Logia Femenina, Soledad Torres Castro; el Presidente de Letras Laicas, Roberto Rivera Vicencio; y la integrante de Letras Laicas, Marina Alvarado, quien estuvo a cargo de la intervención central, además de invitados especiales de la Gran Logia de Chile y de la Gran Logia Femenina de Chile.

La jornada comenzó con las palabras de bienvenida de la Gran Maestra, para luego dar paso a la reflexión de Marina Alvarado, integrante del Directorio de Letras Laicas, quien ofreció una mirada profundamente reflexiva sobre la figura de Gabriela Mistral y su relación con la Masonería Chilena.

“El ingreso del busto de Mistral a esta Casa Masónica me ha invitado a reflexionar en lo que esta mujer, intelectual, diplomática, literata y también, distante y a ratos derechamente contraria a la Masonería Chilena, podría representar las mujeres librepensadoras”, señaló Alvarado.

Durante su intervención, la académica propuso una lectura de la relación entre Gabriela Mistral y Amanda Labarca, destacando las tensiones y convergencias entre ambas en torno al feminismo, la educación y el pensamiento laico. “La historia intelectual de Chile en el siglo XX está marcada por figuras femeninas cuyas trayectorias revelan tensiones profundas sobre cómo entender el progreso social y la emancipación de las mujeres”, expresó.

La oradora destacó que, pese a las diferencias ideológicas entre Mistral y Labarca -especialmente en torno a la Masonería- ambas compartieron un compromiso ético con la educación y la justicia social.

“La pregunta que hoy me gustaría compartirles es: ¿Cómo ser fraternas cuando no hay acuerdo?”, planteó Alvarado, invitando a una reflexión sobre la fraternidad como práctica más que como institución.

Tras las intervenciones, la Gran Maestra Soledad Torres y el Presidente de Letras Laicas Roberto Rivera descubrieron el busto de la poetisa, gesto que simbolizó la integración del legado mistraliano al pensamiento laico y humanista. Más que un homenaje, la ceremonia se transformó en una invitación a repensar el valor de la disidencia, la diversidad y la fraternidad como cimientos de un humanismo en permanente construcción, señalaron.

Escrito por Departamento de Comunicaciones GLFCH.