El trabajo de reciclar

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Reconocer a las y los recicladores de base es ejercer justicia en lo cotidiano, visibilizando y dignificando una labor que aporta a la comunidad y al bien común. Por eso, cada 1 de marzo se celebra el Día Mundial de la Recicladora y Reciclador de base.

En Chile, la Ley Marco para la Gestión de Residuos, la Responsabilidad Extendida del Productor y Fomento al Reciclaje (Ley REP) reconoce a los recicladores y recicladoras de base como personas que, de manera habitual, recolectan y separan residuos reciclables en el territorio. Su trabajo no solo implica recolectar materiales, sino que también puede abarcar la gestión de lugares de recepción y almacenamiento, con tareas de clasificación y pretratamiento para facilitar su valorización. Además, la ley reconoce como recicladores de base a las organizaciones compuestas exclusivamente por recicladores registrados, reconociendo su aporte colectivo al sistema de reciclaje en el país. 

Cada 1 de marzo se conmemora el Día Mundial del Reciclador de Base, una fecha destinada a visibilizar y valorar a quienes -con su trabajo diario, a menudo invisibilizado- sostienen una parte clave del reciclaje y de la economía circular. Estas personas recorren calles, ferias, barrios y puntos de acopio recuperando materiales como cartón, papel, plásticos, latas y vidrio, para luego clasificarlos y devolverlos a la cadena productiva.

Hablar de reciclaje sin mencionar a los recicladores de base es dejar fuera a quienes hacen posible que una gran parte de los residuos no llegue a rellenos sanitarios, vertederos o microbasurales. Su aporte es ambiental, porque ayudan a reducir residuos y contaminación, pero también social, porque su trabajo construye ciudades más limpias y promueve una cultura de mayor responsabilidad con lo que consumimos y desechamos.

Esta conmemoración tiene un origen doloroso. El 1 de marzo recuerda un hecho trágico ocurrido en Colombia en 1992, cuando 11 recicladores fueron asesinados en un acto de violencia que marcó profundamente la historia del movimiento de recicladores en América Latina. Años más tarde, en 2008, organizaciones de distintos países impulsaron la fecha como un símbolo de memoria, dignidad y reconocimiento para el oficio.

Hoy, el Día del Reciclador de Base es ejercer justicia social en lo cotidiano, dando visibilidad a quienes han sostenido por años una tarea esencial para la comunidad y también constituye una invitación a actuar con más conciencia. Separar residuos en casa, entregar materiales limpios y secos, respetar los puntos de reciclaje y valorar el trabajo de quienes recuperan estos materiales son acciones simples, pero que pueden hacer una diferencia real. Porque detrás de cada botella, caja o lata que se recicla, hay esfuerzo humano, experiencia y una historia de trabajo que merece ser reconocida. 

Y en ese gesto cotidiano, tan sencillo como responsable, se expresa algo profundamente coherente con nuestros valores y principios: la dignidad del trabajo, el respeto por toda persona y la convicción de que el progreso verdadero se construye con acciones concretas. Es también un llamado a la fraternidad entendida como solidaridad activa: no basta con admirar el esfuerzo, es necesario colaborar con el bienestar común. Reciclar con conciencia es aportar al equilibrio colectivo y avanzar hacia una convivencia más justa, respetuosa y sustentable.

Escrito por Alejandra Carevic S. Logia Ailyn N°18 de Puerto Montt.
Departamento Sustentabilidad y Medio Ambiente GLFCH.