Día Mundial del Cóndor

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El Día Mundial del Cóndor se celebra los 7 de julio de cada año y se creó tanto para homenajear a esta especie emblemática de la Cordillera de Los Andes, como para sensibilizar a la sociedad sobre del riesgo de extinción de ellos. 

Es un ave monógama, gregaria, jerárquica y familiar. Existen diferentes variedades y el que habita desde Venezuela a Chile es del tipo Cóndor Vultur gryphus, conocido como Cóndor Andino o Cóndor de los Andes. Tiene plumaje blanco en el cuello y negro en el resto del cuerpo, pero el macho se distingue porque muestra grandes manchas blancas en las alas y una gran cresta de color rojo oscuro en la coronilla. En la cabeza casi no tienen plumas.

Viven más de 50 años en libertad y hasta 80 en cautiverio. Pueden pesar 15 kilos, midiendo alrededor de 140-150 cm. de altura y a 3 m. de envergadura (con las alas extendidas), lo que los convierte en las aves rapaces más grandes del mundo. Su visión es prodigiosa y son capaces de alcanzar altas cumbres cordilleranas, logrando recorrer 200 a 300 km. en un solo día, durante el cual aletean sólo el 1% del tiempo, de este modo, usan un mínimo de energía lo que les permite sobrevivir muchas semanas sin comida. 

Tienen su origen en el Terciario europeo y proceden de un grupo de aves carnívoro/carroñeras llamadas Teratornithidae. Este tipo de alimentación les otorga un rol invaluable en los ecosistemas pues no es una amenaza para las actividades agropecuarias y, paralelamente, evita la proliferación de bacterias que podrían afectar a otros seres del entorno, incluidos los humanos.

En muchas culturas originarias es venerado como un ave sagrada, un animal de poder que puede guiar y proteger a aquellos que lo invocan. Es también símbolo de protección, fuerza, inteligencia y exaltación. A su vez, representa el conocimiento superior, la sabiduría, la espiritualidad y la conexión entre lo terrenal y lo celestial, es decir, un puente entre lo humano y lo divino. 

Por todo lo anterior, encontrar y portar sus plumas da cuenta de estatus y poder en muchas de estas comunidades, siendo un privilegio sobre todo para quienes poseen funciones de liderazgo o de sanación.

Su simbolismo ancestral también explica por qué está presente en los Escudos de Armas de Ecuador, Colombia, Bolivia y también -desde 1834- de Chile. 

Lamentablemente, esta majestuosa ave se encuentra en peligro de extinción debido a la combinación de diferentes factores tales como: baja tasa de reproducción, alimento envenenado, cazadores y destrucción de su hábitat. 

De ahí que, por toda su importancia ecológica, su identidad cultural y, principalmente, porque tiene todo el derecho de seguir viviendo armónicamente en su territorio, es urgente promover más Programas de Conservación y apoyar los ya existentes. Tarea que, como masonas preocupadas y ocupadas en lograr una mejor sociedad y planeta, no podemos dejar pasar.

Por Karin Espinoza Godoy, Departamento de Medio Ambiente y Sustentabilidad GLFCH.