Limpiar las playas, cuidar la vida: un compromiso con nuestros océanos

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Cada año, el tercer sábado de septiembre es el Día Mundial de Limpieza de Playas con el propósito de crear conciencia en la población sobre la necesidad de conservar y preservar los espacios marinos. Este año, la jornada se celebró este 26 de septiembre.

Su origen se remonta a 1986 en Estados Unidos, cuando el Centro de Conservación Marina organizó la primera jornada para evitar la degradación ecológica de las playas. En 1991, la ONG Ocean Conservancy impulsó esta iniciativa a nivel global, consolidándose como el evento de participación voluntaria más grande del mundo en su categoría. Esta conmemoración busca crear conciencia sobre la grave contaminación que afecta a los ecosistemas costeros y marinos, una problemática cuya magnitud resulta alarmante. 

Cada año, las emisiones de residuos plásticos al medio ambiente alcanzan los 52,1 millones de toneladas y en los océanos flotan alrededor de 24,4 billones de partículas de microplástico. El plástico representa cerca del 80% de la contaminación marina y se estima que entre 8 y 10 millones de toneladas terminan en el mar anualmente. Esta contaminación afecta ya a más de 4.000 especies marinas, alterando su alimentación, crecimiento, reproducción y sistema inmunológico. 

En Chile, un estudio reciente analizó 60 playas del país y reveló que las colillas de cigarrillos lideran la contaminación, con 757 unidades y presencia en 46 de las 60 playas, seguidas por los plásticos de un solo uso con 170 ítems y las bolsas plásticas con 79 ítems. Es importante precisar que estas cifras corresponden a conteos totales absolutos de residuos recolectados en las 60 playas monitoreadas a nivel nacional. No representan densidad por metro cuadrado ni promedios por playa; permiten dimensionar la magnitud del problema y su presencia en el territorio, pero no deben interpretarse como una tasa comparable entre playas. La basura que llega a las costas es solo una fracción visible de un problema mucho mayor: se estima que los residuos flotantes y los acumulados en playas equivalen apenas al 3% o 4% del total presente en los océanos. 

Por ello, el Día Internacional de Limpieza de Playas es una jornada global de acción voluntaria y educación ambiental que consiste en la recolección y clasificación de residuos sólidos en playas, ríos y otros cuerpos de agua. El objetivo principal no es solo limpiar, sino también generar conciencia sobre la contaminación marina y promover cambios de hábitos para prevenirla en su origen.

Para contribuir de manera efectiva y segura, se sugiere planificar la visita con antelación, llevar bolsas de tela, recipientes reutilizables y evitar envoltorios plásticos innecesarios. Durante la estancia, se deben utilizar los contenedores de basura habilitados o guardar los residuos hasta encontrar uno, porque la basura que se queda en la arena termina inevitablemente en el mar. Al retirarse, conviene revisar el entorno para no olvidar pequeños residuos y, como gesto adicional, recoger al menos tres residuos plásticos en el camino de salida. 

Si se participa en una jornada organizada, es recomendable usar ropa cómoda, protección solar y guantes además de limpiar en casa el material empleado para evitar la propagación de especies invasoras microscópicas. No deben dejarse colillas de cigarrillos en la arena, pues son uno de los residuos más encontrados y tardan años en degradarse. Tampoco se debe usar envases de plumavit ni bombillas de plástico, ya que se estima que el 90% de las aves marinas han ingerido plásticos de un solo uso. La playa no es un baño y se debe  emplear los servicios higiénicos habilitados para mantener el agua limpia. Tampoco hay que extraer conchas, piedras o especies de su hábitat natural, porque cumplen una función ecológica esencial en el ecosistema costero.

La Masonería entiende el cuidado del medio ambiente como una responsabilidad moral ineludible. Nuestros valores de armonía, equilibrio, justicia y responsabilidad social nos llaman a vivir en respeto con la naturaleza y a preservar los recursos para las futuras generaciones. El Día Internacional de Limpieza de Playas es una expresión concreta de este compromiso: al participar, no solo retiramos residuos, sino que practicamos la fraternidad al unirnos con otros en un propósito común, y ejercemos la justicia al contribuir a restaurar el equilibrio de un ecosistema dañado por la acción humana. Esta jornada nos invita a reflexionar sobre nuestra huella individual y colectiva, y a materializar nuestro perfeccionamiento personal en acciones concretas de servicio a la comunidad y al planeta.

Catalina Restrepo Zapata, Logia Acacia N°2 de Santiago.
Departamento de Sustentabilidad y Medio Ambiente GLFCH.