18-O: Siete años desde que Chile volvió a cambiar

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El 18 de octubre se cumplen siete años desde que Chile volvió a cambiar. Evasiones masivas en el Metro de Santiago, protestas, movilización nacional. La historia quedó marcada. El titular del medio de comunicación Página/12, “Se abrieron de nuevo las grandes alamedas”, o el de Las Últimas Noticias, “Santiago se queda sin metro”. Así comenzó el caos y destrucción de un día que quedará para siempre en los libros de la historia de Chile.

Todo comenzó por un alza de $30 pesos en el Metro de Santiago. Claro está que esto no parte por una simple alza en el transporte público, sino por el descontento social, por una alegría que nunca llegó. Como señaló el Instituto de Derechos Humanos, las demandas eran de salud, educación, seguridad social, desigualdad, participación y un nuevo pacto social.

¿Y qué pasó después del 18-O? Chile cambió política y socialmente. Se produjo una crisis institucional que desembocó en el Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución del 15 de noviembre de 2019. Las grandes manifestaciones en las grandes avenidas hacen relucir un Chile que quiere cambios radicales. La canción del grupo Los Prisioneros, “El baile de los que sobran”, movió masas, movió al mundo.

Chilenos con un malestar social acumulado, evasiones en los transportes públicos, movilización masiva, violencia y crisis en el orden público, crisis en los DD.HH., acuerdo político, proceso constitucional. Ya nadie quería seguir con una Carta Magna creada en dictadura, aunque esta haya sido reformada por el expresidente Ricardo Lagos en el año 2005 y siguientes.

“Estamos en guerra” fue la frase que dio vuelta al mundo, palabras del presidente de la época, Sebastián Piñera, quien en esos momentos sacó a las calles a las Fuerzas Armadas, declarando al país en zona de catástrofe.

Con el transcurso del tiempo, las violaciones a los derechos humanos destaparon la caja de Pandora: integridad física, tortura y tratos crueles, libertad personal, derechos de niños y adolescentes, todas transformadas en denuncias y acciones judiciales. Pero no todo fueron violaciones a los derechos humanos. También hubo otra arista sumada al estallido social: violencia y delitos que se cometieron durante las protestas.

Plaza Italia, el punto neurálgico de la convocatoria

La estatua que da nombre formal a la que siempre se conoció como Plaza Italia, lejos de ser ajena a la historia militar de Chile, representa al general Manuel Baquedano González, reconocido por su participación en la Guerra del Pacífico. Su monumento se convirtió en uno de los símbolos del estallido social, mientras el lugar pasó a ser el punto neurálgico de las manifestaciones y concentraciones ciudadanas.

Fue en ese período que los manifestantes comenzaron a llamarla “Plaza de la Dignidad”, en alusión a las demandas sociales y a la consigna “Hasta que la dignidad se haga costumbre”. La propuesta de cambiar oficialmente su nombre también llegó al debate político, aunque la denominación no reemplaza oficialmente a Plaza Baquedano.

Dentro del mismo sector, el famoso restaurante de comida rápida “Fuente Alemana”, tuvo que cerrar sus puertas mientras duró el estallido social, después de 84 años agasajando paladares con sus apetitosos lomitos completos llenos de mayonesa.

Siete años después, la pregunta sigue abierta: ¿qué fue realmente el estallido social? ¿Se logró algo de lo que se exigía en las calles o quedó marcado como un episodio de caos y destrucción? ¿Dio paso a un Chile distinto, más delictivo, más humano o más unido?

Quizás el verdadero balance del 18-O no esté solo en lo que cambió, sino también en aquello que quedó pendiente. Porque Chile salió a las calles buscando respuestas, y siete años después cabe preguntarse si esas respuestas llegaron o si todavía seguimos intentando comprender qué ocurrió aquel octubre de 2019.

Marie-Astrid Stock De La Cerda, Corresponsal Logia Cantera del Maipo N°43 de Buin.