Elena Caffarena: Justicia social con rostro de mujer

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    justicia social

    Elena Caffarena fue una de las figuras más influyentes en la historia de los derechos de las mujeres en Chile. Nació el 23 de marzo de 1903 en Iquique, en una familia de inmigrantes italianos, y desde joven mostró un fuerte compromiso con la justicia social.

    Estudió Derecho en la Universidad de Chile, titulándose en 1926, en una época en que muy pocas mujeres accedían a la educación superior. Desde sus inicios profesionales, se destacó por su pensamiento crítico y su interés en la defensa de los sectores más vulnerables, especialmente mujeres, niños y trabajadores.

    Uno de sus aportes más importantes fue su participación en la fundación del Movimiento Pro-Emancipación de la Mujer Chilena (MEMCh) en 1935, junto a otras destacadas mujeres como lo fue Marta Vergara, una pionera del feminismo. Desde este espacio, Caffarena promovió activamente la igualdad jurídica, el acceso al trabajo, la educación y, especialmente, el derecho al voto femenino.

    Aunque las mujeres en Chile obtuvieron el derecho a votar en elecciones municipales en 1934, Caffarena fue clave en la lucha por el sufragio universal femenino, que finalmente se concretó en 1949 durante el gobierno de Gabriel González Videla. Sin embargo, debido a su postura crítica y su cercanía con movimientos de izquierda, fue injustamente excluida de participar en la primera votación presidencial en que las mujeres pudieron sufragar.

    Otro aspecto relevante de su vida fue su constante defensa de los derechos humanos. Durante periodos de represión política en Chile, alzó la voz contra las injusticias y defendió principios democráticos fundamentales, lo que la convirtió en una figura respetada, pero también vigilada por el Estado.

    Elena Caffarena vivió más de un siglo. Murió en 2003 después de haber sido testigo de grandes cambios sociales que ella misma ayudó a impulsar. Su legado no solo se refleja en leyes y derechos conquistados, sino también en el movimiento feminista actual, que continúa inspirándose en su valentía y convicción.

    Hoy, su nombre es sinónimo de lucha, coherencia y compromiso. Su vida demuestra que los avances sociales no son casuales, sino el resultado de personas que se atreven a cuestionar las desigualdades y trabajar activamente por un mundo más justo.

    Su legado puede integrarse en la Masonería Femenina como un ejemplo de coherencia entre pensamiento y acción. Su lucha por la justicia y la equidad refleja los principios masónicos de perfeccionamiento personal y compromiso social.

    Su vida nos invita a proyectar el trabajo interior en acciones concretas, contribuyendo activamente a una sociedad más justa y equitativa. 

    María Alejandra Riquelme Cáceres, Corresponsal Logia Granada N°33 de San Fernando.