Día Internacional para la Tolerancia

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Bajo un contexto en el que las brechas sociales y culturales se amplían en unos lugares como disminuyen en otros, el Día Internacional para la Tolerancia tiene un papel fundamental en pos de la comprensión mutua entre las personas y los pueblos. Celebrado cada 16 de noviembre, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) es uno de sus principales promotores.

¿Cuál es el origen del Día Internacional para la Tolerancia? Este encuentra su origen en 1993; sin embargo, no fue hasta 1995 que la Asamblea General de las Naciones Unidas le dio seguimiento y así, en 1996, se invitó a los Estados Unidos a celebrar el Día Internacional de la Tolerancia el 16 de noviembre.

En 1994, la UNESCO marcó el 125 aniversario del nacimiento de Mahatma Gandhi allanando el camino para la proclamación del 16 de noviembre como el Día Internacional de la Tolerancia por la ONU.

Según explica la ONU, entre sus motivos de celebrar este día destaca el “fortalecer la tolerancia mediante el fomento de la comprensión mutua entre las culturas y los pueblos”.

La Tolerancia es el cimiento más firme de la paz y la reconciliación y nunca ha tenido tanta importancia como en esta época, en la que se viven cambios vertiginosos. 

Es uno de los principios de la Masonería, ya que entre en todas y todos los que participan en ella, cohabitan creencias religiosas y partidos políticos distintos, que difieren notoriamente unos de otros, y donde existen divergencias explicables entre sus doctrinas y credos. Por eso las masonas y masones, buscan la generación de espacios de encuentro, con prudencia, moderación y cordialidad, sin distinción de jerarquías sociales, en todos los ámbitos de la sociedad.

Cabe destacar que la ONU propone que la Tolerancia es algo que debe aprenderse desde la infancia y que los Estados deben asumir para construir un mundo más justo, sin violencia y sin discriminación. Por eso es tan importante los espacio y tiempos de encuentro para poder cultivar y trabajar esta Virtud.

Nos quedamos con la frase de Mahatma Gandhi y recordamos las lecciones que dejó como legado el líder pacifista: “Puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás, también he de tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio”.

Por Sofía Ayala