Fauna Chilena: un tesoro natural que tenemos la responsabilidad de proteger

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El Día de la Fauna Chilena se conmemora cada primer sábado de noviembre. La iniciativa nació en 2014, impulsada por el Instituto Jane Goodall Chile, con el propósito de dar a conocer nuestros animales nativos, valorar su rol e importancia y, con ello, despertar la conciencia sobre la necesidad de protegerlos. La celebración de esta fecha se realiza mediante encuentros educativos, actividades familiares, además de la participación y difusión de organizaciones dedicadas a la conservación de la vida silvestre.

Nuestro país tiene una fauna tan diversa como los paisajes y hábitats que conforman su territorio. Desde el majestuoso vuelo del cóndor sobre nuestra cordillera hasta el pequeño pudú que habita los bosques del sur, encontramos una riqueza natural que forma parte de nuestra identidad. Sin embargo, en esta diversidad, existen especies seriamente amenazadas. Por ejemplo, el huemul, símbolo de nuestro escudo nacional; el diminuto picaflor de Arica, en peligro crítico de extinción; el zorro de Darwin y la singular ranita de Darwin. Todas forman parte de un patrimonio natural que ha tardado miles de años en desarrollarse y que hoy corre el riesgo de desaparecer. Protegerlas no es solamente una tarea de conservación, sino también una responsabilidad.

Actualmente, los incendios forestales, la pérdida de hábitats, la contaminación y el cambio climático están poniendo en riesgo la supervivencia de numerosas especies. Detrás de cada bosque destruido o humedal que desaparece, hay muchos animales que pierden su refugio, su alimento y la posibilidad de continuar existiendo.

Esta realidad nos conmueve, pero también nos lleva a reflexionar. ¿De qué sirve hablar de progreso si, en ese camino, perdemos y sacrificamos parte de la vida que hace posible nuestra propia existencia?

La protección de nuestra fauna depende de nuestras acciones y comienza por aprender a conocerla, respetar sus espacios, evitar la contaminación, cuidar nuestros bosques y humedales, mantener a nuestras mascotas bajo control y enseñar a las nuevas generaciones que los animales silvestres no nos pertenecen, sino que comparten este territorio con nosotros.

El Día de la Fauna Chilena nos recuerda y nos invita a tomar conciencia de que aún estamos a tiempo de cambiar nuestra forma de relacionarnos con la naturaleza. Cada gesto de respeto y cada esfuerzo por conservar una especie es una oportunidad de construir un futuro distinto.

Desde la masonería femenina, esta conmemoración nos invita a reflexionar sobre el verdadero sentido de nuestro perfeccionamiento. Trabajamos por ser mejores personas, pero ese esfuerzo adquiere mayor valor cuando se transforma en conciencia, respeto y responsabilidad hacia la vida que nos rodea en el espacio del cual formamos parte.

La fraternidad que nos caracteriza no debe limitarse a nuestras relaciones humanas, sino que también debe inspirarnos a respetar y proteger la vida en sus distintas manifestaciones. Porque para construir el templo universal de la humanidad, es necesario entender que no podemos levantar una obra verdadera y justa sin considerar el cuidado de la naturaleza y la fauna que la sostiene.

En este Día de la Fauna Chilena, las invito a mirar nuestro entorno con mayor conciencia y sensibilidad, comprendiendo que no somos ajenas a la naturaleza, sino que formamos parte de ella y del equilibrio que debemos proteger. Esto también nos lleva a preguntarnos qué estamos haciendo realmente para cuidarla. Que nuestra búsqueda de la verdad y la luz se refleje en nuestras acciones, para que las futuras generaciones puedan seguir conociendo y maravillándose con la extraordinaria riqueza de nuestra fauna chilena.

Elizabeth Rebolledo Urrutia, Logia Araucaria N°1 de Santiago. 
Departamento de Sustentabilidad y Medio Ambiente GLFCH