La hora del planeta, un compromiso con el futuro

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    Que nuestro planeta, la casa que todos compartimos, está en riesgo no es un misterio sino un hecho de la causa. Aunque muchos lo nieguen, el cambio climático pone en duda la supervivencia de la Humanidad.

    Cada año, el último sábado de marzo, se conmemora “La Hora del Planeta”. Una efeméride instituida en Sidney, Australia, en 2007, por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) como un gesto simbólico para llamar la atención sobre el cambio climático. El objetivo es movilizar a millones de personas, empresas e instituciones para que apaguen las luces no esenciales durante una hora, demostrando que juntos podemos generar un impacto positivo en la salud de nuestro ecosistema global.

    Esta efeméride se define como el mayor movimiento ambiental global de base. No se trata solo de un ahorro energético de 60 minutos, sino de una acción de sensibilización masiva para exigir políticas públicas más robustas en favor de la biodiversidad y la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

    ¿Qué hacer y qué no hacer?

    Apagar luces, letreros luminosos y desenchufar aparatos electrónicos no vitales entre las 20:30 y las 21:30 horas.

    Aprovechar esa hora para reflexionar en familia o logia sobre nuestros hábitos de consumo y cómo reducirlos.

    No considerar este acto como un fin en sí mismo; el desafío es extender la conciencia ambiental a los 365 días del año.

    No encender velas de parafina. Si es posible, evitarlas (ya que emiten CO2); es preferible disfrutar de la oscuridad natural o usar iluminación LED solar si es necesario.

    Para nosotras, como mujeres librepensadoras, la protección del medio ambiente es un acto de fraternidad universal que trasciende las fronteras humanas para abrazar toda forma de vida. La templanza nos invita al consumo responsable y moderado de los recursos naturales, mientras que la búsqueda de la Verdad nos obliga a reconocer la evidencia científica de la crisis climática, actuando en consecuencia con rectitud y compromiso social por las generaciones futuras.

    Marta Magaly Villaseca Díaz, Logia Armonía N°14 de Viña del Mar.
    Departamento de Sustentabilidad y Medio Ambiente GLFCH.