La memoria de la Patria: Un camino de valores compartidos

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Cada 18 de septiembre, Chile recuerda el inicio de un proceso histórico que dio forma a la nación. Ese día de 1810 se instaló la Primera Junta Nacional de Gobierno, en un comienzo como un gesto de lealtad al rey cautivo Fernando VII. Sin embargo, el naciente patriotismo local pronto radicalizó el proceso, abriendo paso a una etapa que se consolidaría el 12 de febrero de 1818 con la independencia definitiva.

En medio de la Guerra de la Independencia, que se desplegaba en paralelo a otros procesos emancipadores en América, surgieron los primeros emblemas patrios, el primer reglamento constitucional, la prensa independentista y leyes tan significativas como la libertad de vientres.

Hoy, más de dos siglos después, la conmemoración de esas fechas invita a reflexionar no solo sobre el pasado, sino también sobre el presente y el futuro de la República. 

En el marco de estas celebraciones, las principales instituciones masónicas de Chile —la Gran Logia de Chile, la Gran Logia Femenina de Chile y la Gran Logia Mixta de Chile— realizan desde hace siete años la ceremonia Fraternitas, un encuentro abierto a la sociedad que busca poner en diálogo los valores que fundan la República con los desafíos del presente.

Durante la versión 2025 de esta ceremonia, la Gran Maestra de la Gran Logia Femenina de Chile, Soledad Torres Castro, enfatizó en que el crecimiento del país ya no puede medirse únicamente en obras materiales, sino que requiere una mirada más profunda, ya no solo se espera sea desde la construcción de caminos o edificios, sino desde el fortalecimiento de esa alma chilena, el crecimiento espiritual y valórico que toda patria necesita.

Al presentar Fraternitas de la República como un espacio de encuentro ciudadano, Soledad Torres destacó que esta instancia “aspira a ser un lugar de confluencia de los distintos componentes sociales y políticos que conforman nuestra nación, ante los que la Masonería chilena, basada en sus principios y valores fundantes, expresa su pensamiento, sus reflexiones, sus anhelos y sus buenos deseos, de manera verbal y simbólica, en un afán de colaboración por el bien de todas y todos los que vivimos en este país”.

En su discurso, la Gran Maestra también puso en el centro virtudes que considera esenciales para la vida en comunidad: la justicia, “una virtud que guía el comportamiento y las relaciones entre las personas”; la probidad, “un valor que se traspasa a través de la educación en la familia y en el aula”; y el respeto, que “se debe manifestar en todos los planos, cultural, social, político, religioso y de género, aceptando la diversidad como un hecho real”.

En esa línea, la Masonería Femenina recuerda que comparte los valores que inspiraron el nacimiento del país y trabaja “para hacer de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad valores cotidianos que señalen un camino por donde transitar hacia un futuro más sororo e inclusivo”, enfatizó Soledad Torres. 

Finalmente, desde la voz colectiva de las masonas, se hizo un llamado a la sociedad a restaurar esos valores mediante un diálogo tolerante y respetuoso. Porque, como señalaron, “pensar diferente no significa ser enemigos”, y es en esa apertura donde se abre la posibilidad de “retomar la construcción de un Chile más sano, más digno, verdaderamente democrático e igualitario”.

Por Departamento de Comunicaciones GLFCH.