Desde 2014 Naciones Unidas estableció el Día Mundial de las Ciudades con el objetivo de promover el interés por la urbanización, la importancia de las ciudades en el desarrollo sostenible y fomentar la cooperación entre los países para aprovechar las oportunidades y afrontar los desafíos que plantea el urbanismo, así como contribuir al desarrollo urbano sostenible.
La conmemoración del Día Mundial de las Ciudades 2023 se realizó en el distrito de Üsküdar en Estambul, Turquía con el tema “Financiando un futuro urbano sostenible para todas las personas”, lo cual se centra en la importancia de la financiación adecuada y sostenible para abordar los desafíos urbanos y mejorar la calidad de vida en las ciudades.
La perspectiva económica global continúa siendo precaria en medio de una convergencia de crisis que amenazan con revertir aún más el progreso en los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El Informe sobre la Situación Económica Mundial y Perspectivas 2023 de las Naciones Unidas proyecta que el crecimiento global se desacelerará. La celebración de este día impulsa a los gobiernos locales, organizaciones de la sociedad civil, instituciones académicas y ciudadanos a reflexionar sobre cómo pueden contribuir al desarrollo sostenible de sus ciudades.
La urbanización plantea múltiples desafíos por cuanto sus impactos generan entre otros efectos un mayor consumo de energía, deterioro de recursos naturales, readecuación de los sistemas de transporte, producción de equipamientos y nuevas infraestructuras, mayor cantidad de residuos, entre otros; todo lo cual debe ser abordado por los planificadores urbanos. La urbanización mal planificada o no planificada ha provocado desórdenes económicos, disturbios civiles, congestión y degradación ambiental, así como un aumento de los barrios marginales y la expansión (ONU-Hábitat, 2016), por ende, si no se planifica adecuadamente, este proceso tiene el potencial de exacerbar los problemas que pretende resolver.
En consecuencia, es necesario que las ciudades adopten un conjunto de acciones de manera integrada y con mayor coordinación entre distintos ámbitos de trabajo (planificación urbana y ordenamiento territorial; infraestructura; transporte; colaboración interinstitucional, entre otros) todo lo cual permitirá tener ciudades más integradas, equitativas, sostenibles y resilientes.
La Nueva Agenda Urbana, como se expuso en la declaración de Quito, reafirma el compromiso mundial con el desarrollo urbano sostenible como un paso decisivo para el logro del desarrollo sostenible de manera integrada y coordinada a nivel mundial, regional, nacional, subnacional y local, con la participación de todos los actores pertinentes y funciona como un acelerador de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en particular el ODS 11, “Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles”.

Los problemas a que se enfrentan las ciudades comprenden la escasez de recursos financieros, la falta de oportunidades de empleo, el aumento del número de personas sin hogar y de los asentamientos precarios, el incremento de la pobreza y el desequilibrio creciente entre ricos y pobres, el aumento de los índices de delincuencia, las deficiencias y el deterioro del patrimonio de viviendas y de los servicios e infraestructura, la falta de instalaciones sanitarias, el uso indebido de la tierra, la creciente congestión del tráfico, el aumento de la contaminación, la escasez de áreas verdes, las deficiencias en el abastecimiento de agua y el saneamiento, la falta de coordinación del desarrollo urbano y la creciente vulnerabilidad a los desastres. Los altos índices de migración y el crecimiento de la población en las ciudades, sumados a las pautas de producción y consumo agudizan la situación.
En las ciudades, grandes sectores de la población viven en condiciones deficientes y padecen graves problemas, que se ven agravados por la falta de capacidad de planificación y gestión, la falta de inversiones y tecnología, la movilización insuficiente y la asignación incorrecta de recursos financieros, además de la escasez de oportunidades sociales y económicas. Es en ese contexto, con todos los problemas ya mencionados, es que además se enfrentan los impactos del cambio climático y se deberán seguir abordando en un futuro, lo cual lógicamente solo nos lleva a concluir la necesidad de replantear la forma en que se diseñan y habitan las ciudades.

El cambio climático es un desafío para la gestión y planificación de las ciudades, sobre las que el Estado, debería garantizar ciertas condiciones, siendo relevante en ellas aspectos como el acceso a los servicios básicos, las infraestructuras, el acceso y las condiciones de los espacios públicos, las viviendas. En definitiva, el desafío es cómo desarrollar ciudades con mejores condiciones y que sean más inclusivas, seguras, sostenibles y democráticas.
Las ciudades, en su desarrollo se encuentran condicionadas a diversas normativas de distintos rangos y a un amplio marco institucional; que en conjunto agrupan una abundante regulación con disímiles niveles de incidencia, de carácter territorial y que no resulta ser exclusivamente urbano. Este escenario contribuye a una diversidad de políticas sectoriales no necesariamente integradas, dificultando un desarrollo armónico, lo cual hace sumamente necesaria la coordinación con el objeto de articular las políticas y competencias sobre el territorio, de todos los actores y niveles de gobierno (local, regional, nacional).
El cambio climático exige una variación significativa en la manera de enfrentar los problemas y se configura como un factor transversal en el desarrollo urbano, que afecta a todos de distintas maneras según los diferentes factores como la topografía, climatología, morfología, los niveles socioeconómicos, grado de exposición, sensibilidad, y capacidad adaptativa.
En definitiva, las ciudades tendrán que desarrollar un plan de acción climático para determinar qué medidas tendrán el mayor impacto y beneficios en ellas. Trabajar con sus habitantes, las empresas, la sociedad civil organizada, las instituciones públicas y otras organizaciones para desarrollar estrategias eficaces y equitativas para aplicarlas. En lo anterior es relevante el cómo las masonas nos involucramos, creando conciencia desde nuestros distintos campos de acción.
El Día Mundial de las Ciudades es una ocasión para recordar la importancia de las ciudades en el mundo actual, así como para promover soluciones a los desafíos que enfrentan. Se debe buscar el ideal de una ciudad para todas y todos, donde se promueva la inclusividad y se garantice que los habitantes, tanto de las generaciones presentes como futuras, sin discriminaciones, puedan crear y vivir en ciudades justas, seguras, accesibles, asequibles, resilientes y sostenibles, promoviendo la prosperidad y una mejor calidad de vida para todos quienes la componen.
Por Constanza Espinoza, Logia Granada N°33 de San Fernando.
Bibliografía:
- ONU HABITAT https://onuhabitat.org.mx/index.php/dia-mundial-de-las-ciudades-2023
- Programa Hábitat, Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Asentamientos Humanos Estambul (Turquía), 1996.
- Artículos Sustentables, reflexiones para la acción climática