Q.·.H.·.M.·. Gloria Sara Zúñiga Valdes

 

G.·.LF.·.CH.·.

RESPETABLE LOGIA

 HIPATIA N°31

 

Hoy llegamos a este recinto de silencio y dolor, que más tarde o temprano, será la última y definitiva morada de todos cuantos aquí estamos.

Nuestra Logia “Hipatia N°31”, cual hermosa Niobe, ve arrebatar desde su seno, uno tras otro, como heridos por la cruel saeta de un destino implacable, a sus hijos más dilectos.

Hoy despedimos a una Maestra, maestra de sus hermanas en el interior de nuestros Templos. Porque ha partido para siempre nuestra QH.·.Gloria Sara Zúñiga Valdes.

Cuando recordamos su labor masónica, sobrecogen los años de perenne e intensa actividad en nuestra Orden.

Llegó a con nosotras un 30 de septiembre de 2003 a la Resp.·.Logia Acacia N°2, madre Logia para muchas de quienes estamos aquí, alcanzando la maestría en el año 2010, asumió con responsabilidad las delicadas funciones que le fueron encomendadas, mostrándonos su eficiencia y dedicación;  y en el año 2011, participa como hermana fundadora de nuestra Logia Hipatia N°31, siendo su primera Tesorera y cumpliendo con el cargo de manera inigualable.

Trabajadora infatigable en el seno de nuestros Templos nos mostró su calidez, tranquilidad en su actuar, su fraternidad hacia sus hermanas y su entrega hacia los deberes sociales de nuestra Logia.

Fue una persona amable y amorosa con todo el mundo y al mismo tiempo decidida y planificada, cálida, interesada en aprender, muy cautelosa con las cosas importantes, no era de muchas palabras, su cariño lo demostraba más con gestos que con palabras. Su luz interior se podría percibir a través de su sonrisa.

Y en todo su caminar masónico, siempre tuvo a su lado a su amado esposo, quien ha sido para nosotras un ejemplo de amor y ocupación sin condiciones hacia nuestra QH.·. Sarita. El cariño entre ambos evidenció cuando comenzó enfermedad de Sarita, Carlos se dedicó en cuerpo y alma a cuidarla, visitándola a diario, y proporcionándole los mejores cuidados hasta el último de sus días.

QQHH.·.Amigos y amigas:

Cuenta una leyenda que conmovidos los dioses de la miseria del alma de los humanos, decidieron colocar en ella una partícula de la divinidad, a modo de una limosna celestial. Esa partícula es el recuerdo, gracias al cual detenemos en nosotros el tiempo y atesoramos algo de lo que nuestros seres queridos se llevan cuando se alejan para siempre de nosotros. Así amáremos su recuerdo, cual viva y real emanación de su persona que nos dio afecto y saber  con modestia, humildad y sin vanidades.

Y en esta mañana de tan grande congoja, la cadena de corazones entristecidos que formamos sus HH.·. viene a decir ante su féretro:

M.·. Sara Zúñiga

No habéis vivió en vano; vuestra existencia fue una guirnalda a la cual vamos a prender una última flor: la inspiración que brota al contemplar la maciza obra de vuestra existencia, que junto con ser un tenue manto de consuelo, es esencia de vuestro luminoso ejemplo que esta mañana parte a anidarse para siempre en el rincón de nuestros amados recuerdos.

 

VERÓNICA MEDINA U.                                                                                               Stgo, 28 diciembre 2016

        ORADORA

RESP.·. LOG HIPATIA N°31