Q.·.H.·.M.·.Blanca Edith Soriano Flores

Fecha: 23/05/2016.

blanca_soriano

Casada con el QH.·.  Victor Olivares, madre de Viviana

Golpeó las puertas del Templo el 19 de Noviembre de 1990 en la R.·. L.·.  Atenea N°3, donde recibió todos sus grados.

Ingresa a la RL.·.  Genesis N°5 el 19 de Junio de 1998

Desempeñando los cargos de:

Guarda Templo; 2° Vig; Hospitalaria; Secretaria; Bibliotecaria; Oradora y miembro del Tribunal de Honor en dos períodos.

Familiares, amigos, QQHH.·.

Unidos aquí por el dolor y la tristeza ante tan inesperada partida, acompañamos a nuestra QH.·.  Blanca Edith Soriano Flores, en este viaje al O.·.  E.·.

Somos muchas, las que con tu amor infinito, nos tomaste de la mano y nos señalaste un camino de luz, amor, fraternidad, cariño y hermandad.

Tu sonrisa, tus consejos y tu sabiduría, estará siempre con nosotras.  Maestra de trabajo incansable, de profundo amor por su familia, alumnas, amigas y hermanas.

Mujer sencilla, de mirada dulce, de palabra cierta, de consejos oportunos, de abrazos sinceros, de fraternidad infinita, amante de la belleza, de tolerancia absoluta.  No nos cansaremos nunca de lamentar la partida de tan valioso eslabón de nuestra cadena.

QH.·.  Edith, estamos aquí para acompañarte en este viaje a la eternidad.

Estamos tristes, es cierto, pero nuestros corazones están llenos de orgullo, por habernos permitido caminar junto a ti, aprender de ti y haber tenido la dicha de llamarte QH.·. , M.·.  y Madrina.

En los muchos trabajos que la QH.·.  Edith realizó, queremos compartir con ustedes una parte de uno realizado para un solsticio de invierno y con la delicadeza que ella siempre nos brindaba, incluyó un hermoso poema de Amado Nervo, titulado “En Paz”, que hoy compartiré con ustedes:

“Muy cerca de mi ocaso

Yo te bendigo, vida,

Porque nunca me diste esperanza fallida,

Ni trabajos injustos, ni pena inmerecida.

Porque veo al final de mi rudo camino

Que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

Que si extraje la miel o la hiel de las cosas,

fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas,

cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

… Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno;

¡más tú no me dijiste que Mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;

Más no me prometiste tú sólo noches buenas,

y en cambio tuve algunas santamente serenas…

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz

¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!”

QH.·.  Edith, buen viaje, descansa en paz.