Orígenes y Proyección

Patricia Navarro (Santiago-Chile, 2010), El silencio del Mar 2011, Óleo sobre tela.

Patricia Navarro (Santiago-Chile, 2010), El silencio del Mar, 2011, Óleo sobre tela.

La creación de la Gran Logia Femenina de Chile es un hecho relativamente nuevo y su origen está relacionado con la fundación en 1970 de la primera Logia Femenina, Araucaria N° 3. Esta Logia junto a tres Logias de varones constituían la Gran Logia Metropolitana, adscritas al Benemérito Rito Nacional Mexicano.

Lamentablemente, la crisis económica que se vivía en esos años en el país también afectó a la Gran Logia Metropolitana y, consecuentemente, debieron abatir columnas. Las mujeres ya iniciadas continuaron con gran esfuerzo el trabajo masónico y desde el año 1971 al año 1982 logran formar la Respetable Logia Araucaria N°1. De ésta nace en 1983 la Respetable Logia Acacia N°2 y se forma el Triángulo Armonía en el Valle de Rancagua. Con esta estructura se solicita la regularidad al Gran Oriente de México, para la creación de la Gran Logia Femenina de Chile.

El hecho de que un grupo de visionarias conquistara un espacio, antes vedado para la mujer ha permitido la participación en el mundo ideal al que propende la masonería y ha abierto una instancia de desarrollo donde la mujer encuentra respuesta a sus inquietudes trascendentes.

Desde su instalación, la Gran Logia Femenina de Chile ha crecido internamente a un ritmo constante, constituyéndose además en un ente multiplicador de la masonería femenina en América Latina por cuanto ha contribuido a formar e instalar las Grandes Logias Femeninas de Argentina, Bolivia y Uruguay, como también iniciación de grupos en las Repúblicas de Cuba, Panamá y Perú.

Es así como está dando cumplimiento a la misión que se propusiera al plantar la primera Araucaria simbólica: contribuir al crecimiento personal, intelectual y espiritual de la mujer latinoamericana.